Raúl Ordóñez · Sígueme en Twitter
El anonimato en la red en forma de intrusivo spam, de insultante comentario o de enmascarado blog. Es de lo que habla Julián Gorodischer en el extenso artículo “Refugio para el anonimato” (diario Página/12), donde también entrevista al periodista especializado en ciencia y tecnología Federico Kukso:
[...] En el blog (página personal anónima) reina el autor sin nombre ni apellido; allí funda un hogar; es su diario íntimo o su bitácora de paseos de fin de semana pero instalado en un sitio que no lo identifica más que por sus gustos, donde las referencias apelan a un mundo alternativo hecho de apodos cariñosos o guiños entendibles para unos pocos. La burbuja o cofradía suele interesar, sin embargo, al agente exterior; es la panacea para el voyeur que ingresa, cómodo e invisible, donde no fue invitado.
“El anonimato en general funciona como máscara –advierte Kukso-. La distancia y la frialdad que impone la ausencia de firma es como tirar una piedra a lo lejos y desconocer al agresor. Es fácil decir cualquier cosa de cualquiera sin exponerse, sin decir: Yo soy el que opina esto. Es una característica propia de los ‘años de Internet’ donde la autoridad del autor se borra, se diluye en el texto mismo [...]
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